Acabo de ver los
mensajes de whatsapp de una chica que se suicidó hace unos meses.
La familia me lo ha pedido porque quería averiguar la causa, entender, o saber qué pudieron hacer y no hicieron.
Es una reacción normal, natural, ante una perdida tan dura.
Les he dicho que no quería hacerlo, que no quería invadir su intimidad aunque ya no estuviese entre nosotros.
Así que solo he leido los últimos mensajes de uno grupal y aunque ahora parece fácil haberlo evitado mirando hacia atrás, no era tan fácil para los que en ese grupo trataban de ayudarla:
he contado 92 *tú puedes*, y ella respondía: *de verdad, no puedo, estoy harta de sufrir y de hacer sufrir a mi familia*, lo repetía una y otra vez.
A cada palabra de ánimo, más se iba hundiendo.
Como profesional, si llego a leer eso antes hubiera activado el protocolo de suicidio, pero es lógico que si no te dedicas a la salud mental, intentes ayudar como sabes.
Así que voy a decir cómo proceder:
- Cuando alguien diga que se encuentra mal, o que ha perdido las ganas de vivir, no le digáis: tú puedes, porque NO PUEDE, no la animéis, porque
los ánimos y las alegrías no le llega, al contrario, hunden más.
Decidle cosas como:
- Te entiendo, estoy aquí, no hace falta ni que hablemos, sé que lo que tienes tiene solución, pero ahora mismo es lógico que no veas ninguna salida, es normal.
Sentimos como pensamos y pensamos como sentimos, así que date tiempo, perdónate la vida todos los días, hasta que te sientas mejor.
Yo voy a estar a tu lado y algún día tú serás quien me ayudes a mí, o a otros.