Voy a contaros algo
de cuando estudiaba Psicología, éramos tres amigos inseparables.
Él era amigo de mi novio de antes y habían coincidido en la carrera.
Guapo a reventar, ojos verdes, dulce, me llevaba fenomenal con él.
Siempre estábamos hablando. Yo lo entendía él me entendía.
Estudiábamos los tres, biblioteca, risas, exámenes, confidencias, era todo tan normal, tan bonito. Alegre, servicial, mirada limpia, alma limpia también.
Nos casamos y él vino a la boda. Sonriendo, como siempre. Abrazos, alegría, ternura, felicitaciones...
Y pasó un año y una tarde pegan a la puerta y era él.
Estuvimos hablando, viendo las fotos de la boda, y me miraba.
O yo creía que me miraba y me ponía nerviosa y triste, no sé explicarlo mejor.
Cuando se fue le pregunté a mi marido si no le notó nada. Dijo que no, que estaba como siempre.
Sin embargo yo me quedé intranquila pero sin saber muy bien por qué.
A los dos meses al desayunar leo en el periódico la noticia (no voy a explicar por qué) y la cara se me puso blanca y empecé a marearme de la impresión que me llevé.
Llamé corriendo a su padre con la esperanza de que fuese otra persona con el mismo nombre.
Pero no, era él, quería romper los muebles y las ventanas, pero lo único que hice fue sentarme en el suelo y llorar, llorar sin parar.
No tenía consuelo, no quería consolarme, quería pegarle por haberlo hecho.
No podía entender por qué no me llamó.
Pero sí entendí mi inquietud del día de su visita.
Entendí porqué me miraba de aquella forma tan diferente, tan plácida.
Y es que había venido a despedirse y no supe descifrarlo.
Yo, tenía que haberme dado cuenta y no me dí.
Unir puntos hacia atrás es muy facil, parece hasta sencillo.
Pero no lo es.
No es sencillo, qué coño va a ser sencillo. A nadie se le ocurre pensar eso, a nadie.
Nadie debe culparse del suicidio de una persona si no sabía el cómo y el cuando. Nadie es adivino.
Y desde mi rabia por no haberlo sabido os digo, que no era necesario.
Que hoy viviría si hubiese dicho: esta vida es una puta mierda sin sentido y no quiero seguir aquí.
Hay que decirlo, la vida no es un spa, y a veces duele, y duele mucho.
Pero te curas y sales.
Te curas y vives.
Vives y estamos juntos.
Juntos es más facil.
Porque la vida no es facil, ni mucho menos.
Pero la vida es más bonita si sigues aquí.
Perdón por este desahogo, nunca antes había hablado de esto.
Hay que normalizar el dolor, hay que llamarlo por su nombre.
Y que no quiero tu sonrisa si lloras por dentro.
Prefiero mil veces tus lágrimas. Son más de verdad.
No me ofrezcas tu buena cara, no la quiero.
Quiero tu vida. Te quiero vivo. Te quiero aquí conmigo.